Mi amiga Paula.

MI AMIGA PAULA.
Recuerdo que fue en primavera. Y lo recuerdo perfectamente porque recién había llegado a esta ciudad y me detenía a cada paso para mirar las casas con jardín o al menos que tuvieran macetones en su frente que recreaban la vista con sus flores. Yo venía de dejar mi pueblo con casas que lucían en medio de grandes terrenos con árboles y jardines por todos lados y al llegar aquí, tanto cemento me apabulló.. Los grandes edificios cada vez más altos, se me hacían que eran gigantes que querían caer sobre mi, cuando levantaba la cabeza para mirar hacia arriba. Por eso buscaba con ansiedad verdor y flores para no extrañar tanto. Así que solo encontraba calma cuando con tranquilidad solía salir a recorrer el barrio. Fue cuando descubrí esa hermosa casa rodeada de un bello jardín que ervozaba de colores. Sus azaleas de distintos tonos fueron las causantes de mi embriaguez ¡ Que hermoso jardín !—-me repetía una y otra vez — Claro, aquí está la mano experta de un jardinero !— Y aquellos rosales eran un estallido de pimpollos y flores dobles, dignos de estar en una exposición. Pero un día sorprendió mi atrevimiento por mirar sin restricción, la aparición de una mujer sonriente que me miraba llena de curiosidad. Sentí que mis mejillas ardían ¿Que iba a pensar de mi, parada mirando todo como si fuera mi casa ?.
___¿Le gustan las plantas ?—dijo con un tono cordial.
___Mucho, me apasionan —le contesté, mientras ella se acercaba.
___Lo supuse por las veces que la vi parada, mirando el jardín.
___¡Que vergüenza, que pensará usted invadiendo su privacidad ! Pero ocurre que hace poco que estoy viviendo acá cerca. Toda mi vida transcurrió en un pueblo de terrenos amplios y jardines interminables !. Acá todo es distinto y hallar su casa, su parque, fue como encontrar un oasis en el desierto. Debe felicitar a su jardinero por el buen gusto con que formó los macizos y trazó los canteros.
A esta altura ya había abierto el portón de entrada y me había invitado a pasar, cuando una sonora carcajada me hizo sorprender.
___¿Jardinero? Aquí el único jardinero soy yo.
De cerca me doy cuenta que es más joven de lo que me pareció a la distancia. Tenía una tijera de podar en sus manos y se mostraba muy feliz al encontrar a alguien que tuviera su misma devoción por la jardinería. Me llevó hasta el parque interno. Una galería circundaba ese patio y junto a cada columna macetones con malvones y geranios de una variedad que nunca había visto, mientras que desde el cielorraso de madera pendían macetas con helechos bellísimos. Yo ya no tenía palabras para decir cuan hermoso era ese patio y esas plantas. Ella se reía feliz, orgullosa de su trabajo. Nos sentamos en unos sillones que componían el juego del jardín y me invitó a tomar mates. Yo, creyendo que ya mi atrevimiento era mucho quise marcharme pero me lo impidió. Al instante puso sobre la mesa la bandeja con un paquete termo y el equipo de mate y allí nos quedamos hablando de como era la vida de cada una, por más de dos horas. Miré el reloj y me paré de un salto. Le dije que debía apurarme antes de que mis hijas volvieran del colegio. Ella dijo que me esperaba otra tarde, que le había hecho bien charlar conmigo, porque estaba mucho sola. También tenía dos hijos, un varón y una mujer, casi de la misma edad de mis hijas. Cuantas coincidencias en nuestras vidas !. Cuando salí de esa casa, ya estaba segura que Paula, así se llamaba, iba a ser una gran amiga para mi.
Cuando mi esposo llegó por la noche de su trabajo en una fábrica metalúrgica, me encontró preparando la cena y cantando a viva voz.
___¿Que pasó aquí, te sacaste la lotería y yo no me enteré? —me dijo mientras me daba un beso —Desde que vinimos a vivir a la ciudad es la primera vez que te encuentro contenta.
___¿Viste que te hablé de esa casa que tenía ese jardín tan lindo ? Bueno, hoy conocí a la dueña. Es una mujer de nuestra edad, simpatiquísima. También tiene dos hijos, el esposo es abogado y no está en todo el día. Me hizo pasar, tomamos mate juntas y nos hicimos amigas. Quiere que vaya otro día … vieras lo amorosa que es… y se llama Paula.
Mi esposo sacudía la cabeza sonriente.
___Sos como una chica de quince años hablando de una amiga. Pero si eso te hace feliz….¡mirá lo que haces para estar cerca de las flores !.
Pero no era solo por el jardín . Descubrí en Paula a una persona muy cálida, pero también muy sufrida. Con el correr de los días fui dándome cuenta que no era feliz. Un día conocí a sus hijos. El varón, Dante, de dieciocho años y Telma de dieciseis. Amorosos como su mamá. Desde el primer momento que los ví comenzaron a decirme “tia” y entonces comprendí que eran seres de una dulzura infinita.
Paula también comenzó a visitarme en mi casa y conoció a mis hijas . Lucía de diecisiente y Carolina de catorce, de repente se encontraron con una “tia” muy cariñosa. Hasta mi esposo quedó encantado cuando un día, al llegar a casa nos encontró en la tarea de plantar unos rosales que yo había comprado a la mañana. El comentario de su parte, cuando ella se fue, me alegró mucho porque me dió la razón en todo lo que le había contado y más, me dijo ___Realmente tuviste mucha suerte de encontrar una amiga así, parece tan transparente y tan sincera en su forma de ser.
Nos hicimos íntimas amigas. Yo la sentía como a esas amigas de la adolescencia con las que compartimos todo; sueños, proyectos, alegrías y penas. Así fuimos nosotras desde el primer instante, compartíamos todo. Y así fui como me enteré de a poco de su soledad. Me confesó que estaba profundamente enamorada de su esposo, vivía pendiente de sus gustos y de cada palabra suya…. pero desgraciadamente él no le demostraba el mínimo interés, ni a ella, ni en las cosas que ella hacía. Un día en que estábamos en su casa, tomando unos mates en su soleado patio rodeado de verde y de flores fue cuando rompió en un llanto desconsolado. Me paré, la abracé … no sabía que decir ni que hacer, ni que fue que la hizo reaccionar de ese modo. Cuando se calmó, sola comenzó a contarme.
___Como sabés Luis Alberto es abogado. Tiene su estudio en la otra punta de la ciudad, por decirte de alguna forma que es muy lejos. Se va a la mañana temprano y no vuelve hasta bien tarde en la noche. Es muy raro el día que viene temprano. Siempre con la escusa de que tiene mucho trabajo, audiencias, clientes nuevos que visita en su casa y en horas en que se retira de la oficina, porque son casos delicados y privados. Cuando yo le digo que estamos viviendo mal de este modo, siempre fuera de casa y cada vez más ausente en todo sentido, entonces se enfurece y me dice que “gracias a su trabajo tenemos esta casa, los chicos van a un buen colegio y no nos falta de nada”. Pero yo preferiría vivir más modestamente y que estuviera temprano para compartir cosas con él, para que estuviera un día almorzando con nosotros y hablara más con los chicos, que pasan días sin verlo. Lo que pienso desde hace bastante tiempo ya, es que me engaña … que tiene otra vida lejos de mi y de su hogar.
Y de nuevo se puso a llorar.
___No amiga —le dije —no pienses eso. Su trabajo debe ser así, muy complicado, por eso su ausencia. —pero yo misma no se lo dije convencida, ni me creí lo que le decía.
Llegué a casa muy atribulada. Cuando llegó Pablo se alarmó de verme así. Le conté lo que había escuchado de los labios de Paula y coincidimos que era muy raro que “todos” los días tuviera trabajo extra …si, era muy extraño.
El sábado festejando nuestro aniversario de casados, Pablo me invitó a cenar en un lugar céntrico. Yo al principio, como toda mujer que cuida el centavo le dije que más vale fuéramos a una pizzería. Pero cuando le conté a Paula me dijo :
___No seas tonta; vos que tenés la suerte de tener un marido que te quiere y te lo demuestra, no dejes pasar esta oportunidad de salir solos los dos y vayan a ese lugar tan lindo. Yo me encargo de tus hijas, las invito a casa a comer y dormir.
La noche era cálida y yo estaba emocionada por festejar nuestros primeros veinte años de casados y tan felices como al principio. Me había estrenado una casaca y Pablo no hacía más que decirme lo linda que estaba. Yo también estaba orgullosa de él, de su personalidad y de lo atractivo que era. Nos reíamos como chiquilines de nuestras ocurrencias, cuando de repente quedamos mudos los dos. Acababa de entrar Luis Alberto y por como lo saludaban todos en el lugar se notaba que era muy seguida su visita al mismo. Pablo lo había visto un par de veces cuando pasó a buscarme por su casa, ya de noche y habían hablado algo. Por mi parte habían sido contadas las veces que nos saludamos y cruzamos algunas palabras. Llevaba del hombro abrazada a una elegante mujer y al pasar junto a nuestra mesa nos cerró un ojo y llevó su dedo índice cerca de su boca en señal de silencio y complicidad. El odio acudió a mi rostro y el llanto no tardó en saltar de mis ojos. Pablo me pedía por favor que me calmara, que no hiciera una escena allí, delante de todos. Pero el maldito nos había arruinado la noche, así como había arruinado la vida de Paula. Pedimos la cuenta a medio comer y salimos del lugar.
Por unos días no fuí de mi amiga. Temía que notara que algo pasaba, que le ocultaba alguna cosa y por nada del mundo quería que supiera la verdad. Fue ella la que vino, extrañada por mi ausencia. Me dijo que tenía que ir a ver una variedad de Santa Rita para maceta, que nunca había visto antes y que acababa de comprar. Se alarmó de verme tan triste y quiso saber el motivo. Le mentí. Le dije que había discutido con Pablo por una tontería y el se marchó enojado.
___Que tonta que sos ! Teniendo un marido como el que tenés te peleas por una tontería ? —yo me sentí muy mal por mentirle y me puse a llorar. Ella me abrazó para consolarme mientras me decía :
___Seguro que cuando vuelve ya se olvidó del enojo y acá no ha pasado nada. Y mañana te espero a tomar mates.
Al otro día fui porque no quería que sospechara nada. Ella trataba de levantarme el ánimo. Pobre … ella quería que yo no estuviera triste y yo estaba así solo por ella. Un día me llamó por teléfono llorando. No le entendía bien, solo de manera entrecortada y con pausas me hablaba de estudio … médico … Salí volando para su casa. Allí me enteré que hacía unos días se había descubierto un bulto en el pecho del lado derecho. Sin hablar con nadie fue a su médico. Con urgencia le ordenó unos estudios y ahí los tenía. Las manos le temblaban sosteniendo el sobre. No se animaba abrirlo.
___Es que no tenés que abrirlo vos. Vamos a verlo. Si no te acompaña Luis Alberto te acompaño yo.—-Por supuesto no le había dicho nada a su esposo porque , me dijo, no quería preocuparlo inútilmente. (Pobre santa, pensé yo)
Y las noticias eran las peores. El médico se mostró muy preocupado, pero confiaba que con la cirugía se extirparía totalmente. Eso si,no había tiempo que perder. Así que organizó todo para dentro de cinco días. Paula no quería que sus hijos se alarmaran, así que le restó importancia, les dijo que era una cirugía menor.Con su marido no encontraba momento para contarle, dado que nunca estaba en la casa, así que fuí yo su compañia permanente. Sus hijos le informaron al padre el día de la operación. Hasta Pablo se puso a su disposición y entre los dos la sostuvimos como realmente lo hacen los amigos del alma. Menos mal que ese día Luis Alberto no tenía “audiencias”. Yo guardaba la secreta esperanza que todo esto sirviera para hacerlo recapacitar. El día de la internación Paula me pidió que vigilara de sus hijos y que cuidara sus plantas y el jardín. Había que podar los rosales y solo confiaba en mi, me dijo, como si fueran parte de su tesoro.
Cuando el médico salió para informar del resultado, ya su cara lo decía todo. Habló de que “las cosas estaban más complicadas de lo que parecía” …” va a necesitar del apoyo de todos … le esperan momentos muy difíciles y solo el amor y el cariño de quienes la rodean la ayudará a soportarlo.”
Pablo y yo estábamos abrazados llorando. No quería mirar a Luis Alberto. Sentía mucha rabia por todo y no quería quedar en evidencia delante de todos.
Cuando volvió a la casa yo estuve allí a su disposición y también Pablo y mis hijas. Fuimos una sola familia y eso la alegraba, aunque ahora venía lo peor.
La quimio es un tratamiento muy agrecivo y debilitador. Y a ella le causaba unos trastornos estomacales tremendos, de vómitos intensos que la dejaban de cama por varios días. Yo practicamente me había mudado a su casa. Gracias a Dios que tenía el apoyo de mi esposo y mis hijas que jamás tuvieron una palabra de reproche por dejarlos solos tanto tiempo, muy por el contrario, tuve su ayuda y colaboración en todo momento. Paula era única hija, como yo y sus padres habían fallecido, así que solo me tenía a mi cerca suyo. Aún tan mal como estaba, vivía preguntándome por sus plantas y su jardín. Yo solía cortarle un ramo de pimpollos de rosa, o de claveles multicolores, o de margaritas y las ponía en un jarrón en su dormitorio. Eso le levantaba el ánimo y siempre me encargaba lo mismo, a sus hijos y sus flores.
Cuando le dije que dentro de pocos días empezarían a florecer las azaleas, quiso que le ayudara a levantarse. La conduje hasta el jardín y ahí se sentó en una reposera y sonreía en silencio, como hallando en ese lugar alivio a su sufrimiento.
Sus hijos lloraban conmigo a sus espalda y me rogaban que no dejara de ir. Un día que Pablo me llevó en el automóvil y llegué cargada de tapers llenos de comida que preparaba en mi casa y les llevaba para ellos y tratando que Paula se alimentara bien, me abrazaron diciendo “gracias tía, que sería de todos sin tu ayuda”.
Todo lo que podía hacer por mi amiga ( a esta altura casi una hermana que me dió la vida) lo hacía con todo cariño. La peinaba y maquillaba para disimular su palidez. Le contaba chistes para hacerla reír mientras le arreglaba las uñas. Le solía decir que cuando pasara esta mala racha, pondríamos dos negocios juntas. Un vivero y un instituto de belleza.
___¿Que tiene que ver un negocio con otro? —me decía riéndose por mi ocurrencia.
___Nada tienen que ver entre si, pero nosotras podemos hacer un boom con esa idea.Para eso somos dos genias —y me alegraba su risa (aunque a mi me doliera hasta el alma)
Las azaleas están floreciendo a pleno. Su jardín es realmente un Edén. Lastima que Paula ya no lo verá. Esta mañana le dimos sepultura y yo sentí que con ella se fue un ejemplo de amistad sincera, que marcó mi vida en casi los tres años que van desde que la conocí. Se fue mi amiga Paula y me dejó dos “sobrinos”para acompañar de aquí en adelante por el camino de la vida…. y yo trataré de hacerlo lo mejor posible, en homenaje a su querida memoria.
OLGA.

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