Ya nada queda.

Ya nada queda.

 

Que extraño embrujo tenía tu mirada

que me hacía sentir, sin tocarme,

como si tus brazos fuertes me abrazaran.

Y tu voz, cálida y bella, diciendo esas palabras

que mareaban , como si un fino licor

todos mis sentidos embriagaran.

Me hacías sentir acompañada

con esa presencia tuya, aún no estando presente

y en esas cartas de amor que me escribías

hacías que me sintiera diferente.

Siempre soñaba con el amor … como sería,

cómo un sentimiento así puede atraparnos

de tal modo, que ya no seríamos lo que éramos

y nos transformaríamos en esto que ahora somos.

Vivía esperando la hora para verte,

para sentir tu abrazo que me oprimía,

esperando esos besos que me devoraban

los besos que con ternura total yo te ofrecía.

No sé si hay medida para el amor;

solo se que te amé desesperada

como adivinando que sería el dolor

el que un día de mi se adueñaría.

Es tan corto el momento de ser feliz

y a veces suele pasar tan rápido todo,

que nos deja deseando que se prolongue el tiempo

y permanezca ese sabor dulce de los buenos años.

¿O será que cuando lo tenemos no sabemos valorarlo,

no sabemos en su total magnitud apreciarlo?

Solo cuando lo perdemos todo, reaccionamos

y quisiéramos volver atrás y recuperarlo.

Pero nada vuelve atrás. Ni las nubes que pasan por el cielo,

ni el agua que corre veloz por el río,

ni regresan las horas que pasaron

y ya no vuelve más tu amor … ni el mío.

OLGA

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s