Todo puede cambiar.

Todo puede cambiar.

 

Sentada en su máquina de coser, Dora está todo el día traca traca, dándole al pedal sin descanso. Solo ella sabe lo que piensa su cabeza de muchacha buena que ve pasar los días … y la vida encorvada sobre la costura. Tal vez piense que si pudiera transformar sus días grises, chatos, sin ilusiones como lo hace con las telas, que en sus manos hábiles van cobrando formas magníficas. La costura la ayudó a vivir sin dejar de cuidar a sus padres, que a raíz de un accidente de automóvil que sufrieron hace ya varios años, habían quedado los dos casi postrados.

Volvían a la capital, casi de noche y un caballo se les cruzó en la ruta de manera intempestiva y al tratar de frenar para esquivarlo fue peor, el auto dio dos vueltas y sus ocupantes quedaron aprisionados. Cuando fueron socorridos, no creían que salvaran sus vidas. Les llevó muchos días en la terapia intensiva y luego más de un mes de internación cuando recién les permitieron llevarlos a su casa. Su madre quedó en silla de ruedas por las lesiones en la columna. Su padre debería contar con la ayuda de dos bastones para poder desplazarse. El hermano mayor hacia unos años que se había casado y la hermana que le seguía hacía poco más de un año. Ella era la menor y estaba comprometida con Saverio, un empleado de banco cuando ocurrió el accidente de sus padres. Trabajaba en una afamada perfumería del centro y debió pedir permiso por varios días para poder atenderlos hasta que, ella creía, vieran entre todos como se arreglarían. Pero no fue así, cada día había una complicación nueva, más las visitas a los médicos, cuando no era por su mamá era por su papá. Más el tiempo que le llevaban los trámites en la obra social. Sus hermanos, como suele ocurrir en muchos casos, solían decirle ”ocupate vos que estás más desocupada que nosotros. Vos no tenés un matrimonio, chicos, ni una casa que atender´´.

Como estaban las cosas planteadas, debió dejar de trabajar, muy a su pensar. Su padre cobraba una jubilación mínima, lo mismo que su madre.

 

De ese modo era imposible poner personas para que los atendieran. Apenas si conservaban a Rosa, una mujer de su edad que hacía unos años colaboraba con los quehaceres de la casa. Sus hermanos le dijeron cuando ella les pidió ayuda :

__Quedate tranquila Dora, esto no es definitivo. Ya vamos a ver si conseguimos poner una mujer para que los atienda …pero por ahora, por mi parte, es imposible–dijo el hermano.

__Si —dijo su hermana — ya lo hablamos y la pagaríamos entre los dos…pero por ahora yo tampoco puedo.

Pero la realidad fue que nunca hicieron realidad esa promesa.

Un día Saverio llegó con la noticia que lo habían ascendido de categoría. Lo habían nombrado sub gerente de la sucursal de Bahía Blanca.

__¡Te das cuenta Dora, lo que tanto soñé !. Tenemos un mes para organizar todo.

__¿Para organizar qué? No te entiendo – dijo Dora entre feliz por Saverio y triste por tener que separarse.

__ Para casarnos mi amor — dijo el levantándola en el aire con un abrazo que demostraba su alegría.

__ No Saverio, ahora es imposible. Sabés en la situación en la que estoy. Mis padres dependen tanto de mí —dijo casi al borde de las lágrimas.

__Yo creo que no sos solo vos la responsable por tus padres. Llegó la hora de que hables con tus hermanos. Hace más de un año que renunciaste a cuántas cosas, especialmente a tu trabajo que tanto te gustaba. Ahora que ellos se pongan en tu lugar; esto es algo especial, es la oportunidad que estaba esperando. Es nuestro porvenir ¿ lo podes entender?.

__ Yo lo entiendo, pero así, en un mes … tan rápido…

__ Mañana vengo de nuevo. Hablá hoy mismo con tus hermanos. Es hora de que ellos hagan algo.

No bien Saverio se marchó Dora llamó a sus hermanos y los citó para hablar con ellos con urgencia.

__¿Que pasa que nos llamás con tanto apuro? — dijo su hermana ni bien llegó.

__ Si, yo también me alarmé ¿ pasa algo con los viejos? — dijo su hermano.

__ No, nada nuevo. Es que necesito que se hagan cargo ustedes de ellos. Tenemos solo un mes con Saverio para casarnos. Lo ascendieron y designaron al banco de Bahía Blanca. Como comprenderán tengo muchas cosas que preparar.

__ Pero ¿lo que decís es una broma, no? — dijo su hermano.

__ ¿Vos estás hablando en serio, los vas a abandonar a los viejos para casarte a las apuradas porque ‘’el señor´´ no puede esperar un tiempo? Que se vaya solo y una vez que consigamos solucionar lo de los viejos te casarás. Yo no puedo hacerme cargo de ellos. Tengo a mi marido, mis hijos y la casa.

__ Lo mismo pienso yo — dijo su hermano—Si voy a casa con este planteo mi mujer me pide el divorcio. Aparte los viejos están acostumbrados con vos ¿sabés cómo van a sufrir? Que querés, matarlos? . Y así se fueron dejándola sola ante semejante encrucijada. Por supuesto que al otro día y apenas la vio , a Saverio no le necesitaron agregar más ninguna palabra. Sabía que todo había sido inútil. Dora lloraba sin parar y le rogaba que le diera un tiempo, solo unos meses para poder hallar una solución.

__ Mañana mismo me voy, para que esperar más. Te llamaré … digamos dentro de tres meses. Creo que es tiempo suficiente para que encuentres la solución. Y te pido por favor, no te dejes usar por tus hermanos. Ellos hacen su vida y no renuncian a nada. Me da lástima porque a ellos les importa un carajo de vos , de mí, de tu vida y nuestra felicidad. Son personas egoístas.

Así se fue Saverio y ella nada le pudo decir, porque todo lo dicho por él era la pura verdad y era su realidad. Lloró y lloró por las noches cuando sus padres ya se habían dormido. No quería que la vieran sufrir y tener que contarles la causa.

Con los días la situación en su casa empeoró. Una de las viejas heridas de su padre había sido infectada por una bacteria y a pesar de la inmediata intervención médica, debieron amputarle su pierna derecha en un desesperado intento por salvarle la vida. Comenzaba nuevamente con lo ya vivido casi dos años atrás. Por eso, cuando Saverio la llamó después de que pasaran los tres meses desde que se había ido, Dora le contó llorando lo que había ocurrido y que en esos momentos era imposible que ella pudiera moverse de su casa.

__ Lo lamento mucho Dora. Sobre todo por vos. Yo te amo realmente … pero así no se puede. Por lo visto tus hermanos siguen lavándose las manos. Te deseo mucha suerte. Vos sos muy buena y no te mereces esto.  Y sin darle tiempo a nada cortó la comunicación y nunca más la llamó. Dora pasó momentos de mucho dolor porque sumado lo de Saverio, su padre empeoró y después de veinte días de lucha, murió.

Su vida fue un cúmulo de dolores de todo tipo. Sumado a todo eso, la economía se sumó también. Fue cuando decidió tomar trabajos de costura. Algo sabía y mucho fue aprendiendo con la práctica. Sus clientas fueron llegando de a poco y ellas mismas fueron su mejor propaganda y fueron recomendando sus trabajos a sus amigas.

Una mañana, cuando hacía más de seis años de lo de su padre, fue a despertar a su mamá con la bandeja con el desayuno, como lo hacía todos los días. No contestó a su saludo cuando se inclinó para besarla. El médico luego dijo que hacía fácil dos horas que  había pasado de un sueño al otro.

Pasado unos días se encontró sola, muy sola en esa casa tan grande y tan vacía ahora. Y volvió a la costura con desesperación, se diría. Al menos cuando estaba sobre la máquina no pensaba en otra cosa más que hacer bien el trabajo para conformar a sus clientas. Rosa seguía yendo, aunque ella le pidió que no fuera más. No tenía otra entrada más que la de su trabajo y se le hacía muy difícil. Pero Rosa le pidió poder ir a ayudarle con la limpieza, aunque más no fuera una vez a la semana. Ahora Dora espera ese día para poder charlar con Rosa, como si fuera una hermana. Luego almuerzan juntas y hablan de sus cosas. Rosa tiene su edad y un día le dijo muy emocionada:

__Tengo una noticia para darte que se que te va a alegrar.¡Voy a ser abuela ! mi hija mayor me dio ayer la noticia.

__ ¡Que alegría ! voy a empezar a coser batitas para ella. Mirá que diferencia, tenemos la misma edad y vos ya vas a ser abuela. Yo en cambio no tengo nada y me estoy secando como una planta a la que han abandonado.

Y era así. Sus hermanos dejaron de visitarla y hasta de llamarla para ver al menos como estaba. Tal vez por miedo a que ella les pidiera ayuda debido a su situación. Y ella también dejó de llamarlos, dolida en lo más profundo por su actitud.

Pasa sus días sentada a la máquina de coser y el traca traca pasó a ser para ella como una música que la acompaña mientras se concentra en la costura … porque no quiere pensar en cosas tristes.

Un día le llegó la jubilación y la fecha en que debía ir a cobrar.

__Igual voy a seguir cosiendo mientras pueda y me de la vista, sino que voy hacer con mi tiempo — le dijo a Rosa, que como buena amiga se alegró tanto por la noticia.

__ Yo te acompaño cuando vayas a cobrar y después te invito a comer algo por ahí, para festejar— le dijo la buena de Rosa.

__ Faltaba más, yo te invito….que voy a tener unos pesos más para hacerlo.

Ese día estaban por llegar a la caja, solo tenían dos personas adelante, cuando un señor de traje, del otro lado, se acerca al cajero para hacerle una observación. El corazón de Dora se paralizó por un segundo. Tímidamente se acercó y dijo ¿Saverio?. El hombre levantó la cabeza de unos papeles que estaba revisando y allí ella pudo reconocerlo. ¡Era Saverio!. Parecía mucho más joven que ella y por ese motivo se sintió avergonzada.

__¿Dora … sos vos?.

__ Si, soy yo, aunque te cueste reconocerme. ¿Qué haces por acá?.

__Hace dos años que soy gerente de este banco. ¿Siempre vivís en la misma casa ? .

__Si, donde sino.

__Voy a pasar a saludarte y a charlar un día de estos, si querés y no te comprometo.

__Si, por supuesto. ¿Querés venir mañana a cenar… sino tenés otro compromiso?

__¿Mañana ? no, no tengo nada. Mañana a las nueve estoy ahí.

Rosa debió contenerla porque creía que se iba a desmayar por la emoción. Fueron a comer como tenían planeado.

__Tenemos que festejar doblemente – le dijo Rosa.

__Yo no me quiero ilusionar. Pasaron tantos años ! seguro se habrá casado…

__Si se casó se divorció … o quedó viudo. De otro modo no iría a cenar con vos y a contestarte tan rápido. Ahora pensá en lo que te vas a poner. Tenés que estar deslumbrante. Yo te voy a peinar. Cocina algo rico.

__A él le gustaba mucho cuando le hacía pollo al champignon …y la torta de manzana.

__Bueno, ya tenés el menú entonces—Rosa le palmeaba la mono por sobre la mesa para darle ánimo.

__Además voy a comprar flores para adornar un poco la casa …y un buen vino.

__¡Menos mal que cobraste la jubilación !. Y las dos se rieron como adolescentes planeando una salida.

__ Lo principal es que todo puede cambiar de pronto — dijo Dora, casi con miedo de ilusionarse demasiado.

OLGA.

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